sábado, 20 de enero de 2018

La sonrisa y el poder sugestivo

Muchos años atrás en mi primer trabajo como asesor de atención al cliente para una operadora reconocida aprendí sobre la sonrisa telefónica, una sonrisa que el cliente ni siquiera vería, que a la mayoría de asesores daban por banal usar para sus operaciones diarias. Fue cuando pretendí seguir sus pasos, pero me di cuenta que no conseguía controlar mi mundo y mucho menos controlar el tiempo predeterminado para atender a un cliente, no supe la razón, pero sabía que no dominaba, ni me creía mi speech, ni mucho menos mis sustentos, por más verídicos que eran. Fue cuando me metí en el papel de ser la sonrisa telefónica viviente.




Comencé a practicar frente al espejo, me sonreía, me miraba a los ojos y me di cuenta que tenía un efecto rebote al sentir que mi propia sonrisa sugestionaba mi propia actitud, es decir, me motivaba, sabía que era bueno porque tan bueno como lo que dices (argumento), es lógico que transmitas algo tan bueno o atractivo gestualmente también (la sonrisa).

Desde aquél día supe que la sonrisa telefónica no era simplemente un intento para que el argumento “te salga mejor”, sino era la viva convicción de que lo que decías triplicaba o cuadruplicaba su fuerza, su intención y la sugestión en la palabra era segura que el cliente sentía en mi voz el impacto de mi sonrisa!

¡Fascinante!  

Años más tarde, sonreír se volvió parte de mi sello personal.

No hay que ser adivino, ni mago para saber que la sonrisa tiene un impacto sobre la persona que la emite, pero más sobre quien la recibe.

Leí alguna vez que la sonrisa no empobrece a quien la da, pero enriquece a quien la recibe, frase de oro que siempre desempolvo y lustro frente a mis conocidos, amigos y compañeros de trabajo. 

Fue un día de suerte (así lo consideré) que sumergí mi entusiasmo en atender al cliente presencialmente bajo el nombre de una marca de donuts, nunca pensé que el recorrido fuera tan largo y fructífero comencé a creer en las relaciones más allá que transacciones, supe que una sonrisa bien puesta y segura aumentaba las probabilidades de compra y sugestión en venta (maximización).

Aquí es donde vuelvo a repetir: si ofreces algo bueno al cliente o te pide algo bueno como una donut, una bebida o lo que sea, encárgate que si ofreces algo más (adicional o un combo), que de hecho le costará menos y es una ganga TRANSMITAS lo mismo a través de tu rostro.

¡Sería ilógico que muestres un rostro con gestos pobres, carentes de toda emotividad para ofrecer algo tan bueno! ¿Cierto?

Recuerda, 70% de la información sugestiva es visual. Si tu sonríes la respuesta de tu receptor será la misma, pero no siempre será evidenciable. Ante ello, persiste que tarde o temprano soltará un gesto que es signo de que se infiere como un “estoy dispuesto aceptar tu oferta”.

“Fijar la sonrisa”, acuñé este término a mantener la sonrisa en contrapuesta a que no cabría posibilidades de vender. Sucedía seguido que vender más era una exigencia de toda empresa y sus ejecutores administradores, asistentes, etc. No obstante, fijar la sonrisa era el recurso más práctico y sencillo, pero muy fino a la hora de ofrecer algo más adicional al pedido ordinario, que ruborizaba al cliente más aún si era opuesto a tu sexo. 

¡No había vuelta atrás!

No había forma de que rechazara tu oferta, aunque al final la compra era hecha por la relación lograda entre tu sonrisa y la mirada de tu inminente y próximo consumidor!

Ha comprado tu sonrisa, no tu producto, aunque si el producto es bueno, querrá venir por las dos cosas.

Ponte a prueba, te invito a sonreír sin motivo alguno y frente al cliente, frente a cualquier persona las cosas serán más fáciles!

Adán Espinoza Gutarra, Licenciado en Psicología.

jueves, 9 de marzo de 2017

Perfilando nuestra atención al cliente

Si te estás rompiendo la cabeza en como perfilar tu equipo de atención al cliente, especialmente rubro cafetería o restaurante ten en cuenta lo siguiente...

Ojo: No tiene orden, pero requiere mucho análisis.


CONECTA: "Hazlo sentir en casa"



Conectar es el arte de hacer sentir a un cliente y/o persona que su presencia es crucial en vuestro servicio.

Resultado de imagen para bienvenido a casaRecuerdo y mucho en la posición de cliente/consumidor nos hemos visto envueltos en la situación en la cual estamos indecisos mirando el menú y bajamos la mirada hacia los colaboradores y hay dos tipos de colaboradores: Los que ignoran tu presencia y los que admiran tu ingreso.

Quienes ignoran tu presencia simplemente no conectan con tu necesidad, es posible que al final pidas tu orden, hasta tu comida, café o delicioso sándwich  haya conectado más contigo que ellos, eso es lo triste.
No obstante, por otro lado tenemos a quienes admiran tu entrada triunfal, quienes les importa tu experiencia. ¿Cómo conectan? Simple, los puntos de conexión están basados en los cinco sentidos: Escuchar sus necesidades y posibles deseos, Observar su comportamiento (oportunidad de compra y mayor conexión),  olfato, gusto y tacto, estos últimos de mucho cuidado ya que están inmersos en el producto que entregas, generar una vibración en el tacto al tocar una taza, un vaso, un mueble; el gusto de probar un producto bien hecho y obvio que huela bien, ya que el olfato en su versión más primitiva se desarrolló como mecanismo de supervivencia para saber si lo que van a tomar es bueno o no.


GENERA RELACIONES: "Antes de ser un vendedor, sé un ser humano".

Vender es un arte que aprendemos a mejorar en cada experiencia, pero antes de ello hay que considerar que somos humanos y las relaciones sociales son el primer paso antes de cualquier transacción. Por ejemplo, vienen a comprar una bebida fría o caliente y el vendedor habitual dirá claro señor o señora, sería tal precio y si gusta podría agregarle algo más. Este es el modelo habitual

No obstante, tenemos otro modelo con algunas características extras, como al momento de ofrecer un producto, preguntar por el nombre de la persona, hacer un cumplido pequeño, con criterio y pregunta cómo está; terminar de ofrecer el producto o servicio, maximizar la venta asociado a necesidades evidenciables o intuitivas (a criterio del vendedor), así como finalizar agradeciendo refiriendo el nombre e invitar a esperar cordialmente (siempre mirando a los ojos) que aparentemente parece fácil, pero sin constancia y dedicación eso se pierde y estamos condenados a ser robots de venta. En efecto, el resultado es tremendo por un pequeño detalle como mirar a los ojos (no fijamente, pero sí muy atento) cambia el detalle de compra y experiencia haciendo que el comprador o cliente se sienta en confianza como si se tratara de un lugar al que siempre va, por ende, la compra será efectiva e incluso podrá aceptar algún ofrecimiento más.

Incluso, la relación no termina allí, durante la estancia del cliente, se puede percibir alguna necesidad la cual es aprovechada por el colaborador para ser satisfecha y tomar esa oportunidad para fortalecer la relación y por arte de magia esto trae recomendaciones y clientes frecuentes.



REINVENTA Y ADAPTA: "Cada día tiene que ser diferente respecto al día anterior".

Reinventar es un trabajo que toma un planeamiento especialmente tiene su origen en las oficinas o equipos de entrenamiento tras recoger la información de sus locales de atención.

No obstante, reinventar no nos limita a hacerlo en el mismo lugar de trabajo.

Resultado de imagen para reinventaHace algunos años en un trabajo de cafetería, un cliente vino y me pidió un sandwich que ya no existía, pero sabía que los ingredientes estaban dispersos en otros productos, que luego de una rápida evaluación , dije: ¡Es posible hacerlo! (Había adaptado su pedido y reinventado mi servicio), a lo que una mirada de un compañero dijo, pero no si hay, NO HAY. Por ello, le dije tranquilo, junta este pan, junta con tal ingrediente y voila. Lo dije con seguridad porque sabía que podía hacerlo nace como ave fenix ya que el precio era parecido a lo que costaba decidí decirle nos esperará que su emparedado saldría en minutos.

Hace unas semanas, tuve una reunión en Starbucks esperando mi pedido cuando de pronto una modesta señora que esperaba un Café helado al ver como preparaban su bebida y al recibirla, dijo: ¿Esto es un café? Parece un TÉ. Evidentemente yo lo ví y sí parecía un té, pero no sabría decir si el sabor sería como el que se requiere. La señora a lo minutos volvió y dijo que definitivamente no era un café helado, el barista le dijo: "Yo mismo se lo preparé como siempre se hace". Yo respeto los estándares y medidas de calidad, pero fue una respuesta muy cerrada, por lo cual recibió el café lo echó al lavadero y volvió a hacerlo tal cual para que la señora evidencie, pero el resultado fue el mismo, se veía igual y el sabor ni hablar, la señora lo dijo en una palabra: "Joder, esto es lo mismo, ya déjalo allí, gracias".

Ante este último ejemplo por más que seamos lo más rigurosos en nuestros procesos hay momento en que una respuesta diferente y una escucha más activa y condescendiente podría cambiar la experiencia del consumidor, como por ejemplo decirle: "Señora, disculpe, cumplí con los ingredientes y permítame mejorar su pedido", le agregamos un shot más de café para mejorar el sabor y calmar la angustia de nuestro cliente, acto seguido, estoy más que seguro que el rostro de retiro sería distinto al que vi aquél día.

Reinventarnos y adaptarnos es fácil siempre y cuando nos demos el lujo de posicionarnos en lugar de nuestra cartera de clientes. En servicio al cliente un pensamiento flexible es motivo de éxito, pero si abusar, claro.





CONECTA                          GENERA RELACIONES                                 REINVENTA Y ADAPTA

Cómo en casa,                      Ser humano y social,                                         Sé diferente cada día.